Las parihuelas de plástico representan la solución ideal para sectores que requieren los más altos estándares de higiene, resistencia a químicos y durabilidad extrema. Fabricadas con materiales plásticos de última generación, nuestras parihuelas de plástico están diseñadas para soportar condiciones extremas de uso, desde la industria alimentaria hasta la farmacéutica, pasando por sectores que manejan productos que requieren condiciones sanitarias estrictas. Su resistencia a la intemperie, facilidad de limpieza y mantenimiento, junto con su durabilidad superior, las convierten en la opción preferida para operaciones que demandan higiene y longevidad. Además, son completamente reciclables, contribuyendo a prácticas de sostenibilidad empresarial.
Ideal para industria alimentaria y farmacéutica con estándares sanitarios estrictos
Resistentes a químicos, ácidos y condiciones extremas de uso
Vida útil prolongada, resistentes a la intemperie y fácil mantenimiento
Superficie no porosa que no absorbe líquidos, olores ni bacterias, ideal para industria alimentaria y farmacéutica
Resistentes a ácidos, bases, disolventes y productos químicos agresivos, perfectas para sectores industriales
Se limpian rápidamente con agua y detergente, sin necesidad de tratamientos especiales ni mantenimiento complejo
No se degradan con la exposición al sol, lluvia, humedad o cambios de temperatura, ideales para almacenamiento exterior
Parihuela fabricada en plástico de alta resistencia, ideal para sectores que requieren higiene, resistencia a químicos y durabilidad extrema. Perfecta para la industria alimentaria, farmacéutica y sectores que manejan productos que requieren condiciones sanitarias estrictas. Resistentes a la intemperie y de fácil limpieza.
Las parihuelas de plástico ofrecen ventajas únicas para sectores específicos: proporcionan máxima higiene al ser no porosas y no absorber líquidos, olores ni bacterias, esencial para industria alimentaria y farmacéutica; son resistentes a químicos agresivos, ácidos y disolventes; requieren mínimo mantenimiento y se limpian fácilmente con agua y detergente; no se degradan con exposición a la intemperie, sol, lluvia o cambios de temperatura; tienen mayor durabilidad y vida útil prolongada; y son completamente reciclables. Son ideales cuando la higiene, resistencia química y durabilidad son prioridades sobre el costo inicial.
Las parihuelas de plástico son especialmente beneficiosas para: industria alimentaria (procesamiento, distribución, almacenamiento de alimentos) donde la higiene es crítica; industria farmacéutica que requiere condiciones sanitarias estrictas; industria química que maneja productos corrosivos; sector de bebidas y embotelladoras; empresas que requieren almacenamiento exterior sin degradación; operaciones que necesitan cumplir con normativas HACCP, FDA o similares; y empresas con programas de sostenibilidad que valoran productos reciclables. Cualquier sector que priorice higiene, resistencia química y durabilidad encontrará valor en las parihuelas de plástico.
El mantenimiento de las parihuelas de plástico es extremadamente simple: se limpian fácilmente con agua y detergente común, sin necesidad de productos especiales; pueden desinfectarse con soluciones sanitarias estándar sin riesgo de degradación; no requieren tratamientos contra humedad, hongos o insectos; no necesitan reparaciones frecuentes como las de madera; y su superficie lisa facilita la limpieza profunda. Para mantenimiento básico, basta con limpieza periódica con agua y detergente. Para industrias alimentarias, se pueden usar desinfectantes aprobados. No requieren almacenamiento especial y pueden permanecer al aire libre sin deterioro. Su bajo mantenimiento reduce costos operativos a largo plazo.
Nuestras parihuelas de plástico de 1.0mt x 1.20mt están diseñadas para soportar cargas estándar de hasta 1500 kg en movimiento y mayores cargas en condiciones estáticas apiladas. La capacidad exacta depende del diseño específico y distribución de carga. En cuanto a vida útil, las parihuelas de plástico superan significativamente a las de madera: pueden durar 10 años o más con uso normal, mientras que las de madera típicamente duran 2-5 años. Su resistencia a la intemperie, químicos y desgaste físico las hace ideales para uso intensivo. Aunque la inversión inicial es mayor que las de madera, el retorno de inversión se logra a través de mayor durabilidad, menor mantenimiento y menor necesidad de reemplazo, especialmente en entornos exigentes donde las de madera se deteriorarían rápidamente.